Primera Parte: INTERNET, LAS MINORÍAS y LA MIGRACIÓN AL CIBERESPACIO.
1. LA NECESARIA PERSPECTIVA DE LA TOTALIDAD.
Internet y las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) son el centro de la atención de mi exposición. Ellas y el fantástico cambio que están provocando en la sociedad de nuestro tiempo. Pero se entienden mal y se piensan mal si se las piensa y entiende aisladamente. Sin insertarlas en la realidad más amplia de los profundos cambios estructurales de los que son parte. Por eso es necesario e imprescindible contemplarlas con la perspectiva de la totalidad. Comienzo así repasando las aportaciones de Margaret Mead y David Riesman que me parecen necesarias para encuadrar y enfocar correctamente las consecuencias del fenómeno de Internet y de las NTIC.
1.1. LA PECULIAR RUPTURA GENERACIONAL DE NUESTRO TIEMPO. EL ENFOQUE DE MARGARET MEAD.
En la década de 1920 Margaret Mead escribió un poema titulado Y vuestros jóvenes tendrán visiones que rezaba así:
No tenemos pasado para alimentar el fuego, dijeron los jóvenes
No tenemos ninguna fila larga y seca de horas como bagazo,
Mondadas para arrojarlas en manojos a una hoguera
En la que todos nuestros días muertos den flores
De sueño, renacientes en el fuego poderoso.
Talad entonces vuestro futuro, dijeron los viejos.
Derribad la alta belleza de los días no vividos.
En ese humo, recién engendrado por la madera verde
y sin mácula, de modo secreto y peligroso,
los jóvenes sin recuerdos tuvieron visiones.
Margaret Mead es una antropóloga de fama universal. Sus obras son ya hitos clásicos de la historia de las Ciencias Sociales: Coming of Age in Samoa (1928), Sex and temperament in Three Primitive Societies (1936), Male and Female (1949), etc, etc. Véase una breve biografía suya en Internet.
En 1970 la misma autora escribió:
"Hasta hace muy poco tiempo, los adultos podían decir: "¿sabes una cosa? Yo he sido joven y tú nunca has sido viejo". Pero los jóvenes de hoy pueden responder: "Tú nunca has sido joven en el mundo en el que soy joven yo, y jamás podrás serlo". Hoy súbitamente, en razón de que todos los pueblos del mundo forman parte de una red de intercomunicación con bases electrónicas, los jóvenes de todos los países comparten un tipo de experiencia que ninguno de sus mayores tuvo o tendrá jamás. A la inversa, la vieja generación nunca verá repetida en la vida de los jóvenes su propia experiencia singular de cambio emergente y escalonado. Esta ruptura entre generaciones es totalmente nueva: es planetaria y universal."
Repito que este lúcido párrafo está escrito, mentira parece, hace 31 años figura en la contraportada del libro de Margaret Mead titulado Cultura y compromiso. Estudio sobre la ruptura generacional (Buenos Aires, Gránica editor, 1970) que es la traducción al español por Eduardo Goligorsky del original inglés CULTURE AND COMMITMENT- A study of the Generation Gap (New York, Natura History Press/Doubleday & Co. Innc., 1970).
Como ya he dicho, considero imprescindible comenzar mi exposición repasando el marco teórico diseñado por Margaret Mead en su estudio sobre la ruptura generacional citado más arriba. Especialmente sus conceptos-llave, formulados ya en 1961, "prefigurativo", "cofigurativo" y "postfigurativo"
Mead distingue tres tipos diferentes de cultura:
"postfigurativa, en la que los niños aprenden primordialmente de sus mayores, cofigurativa, en la que tanto los niños como los adultos aprenden de sus pares, y prefigurativa, en la que los adultos también aprenden de los niños"
Inmediatamente de esa formulación, Mead añade que las tres son un reflejo del período en que vivimos. Porque:
"Las sociedades primitivas y los pequeños reductos religiosos e ideológicos son principalmente postfigurativos y extraen su autoridad del pasado. Las grandes civilizaciones, que necesariamente han desarrollado técnicas para la incorporación del cambio, recurren típicamente a alguna forma de aprendizaje cofigurativo a partir de los pares, los compañeros de juegos, los condiscípulos y compañeros aprendices. Ahora ingresamos en un período, sin precedentes en la historia, en el que los jóvenes asumen una nueva autoridad mediante su captación protagonista del futuro aún desconocido:"
Reseño a continuación los rasgos esenciales de los tres tipos de cultura tal como los dibuja Mead (las negritas y mayúsculas son mías).
En todas las culturas cofigurativas los ancianos continúan predominanado en la medida en que fijan el estilo y estipulan los límites dentro de los cuales la cofiguración se expresa en el comportamiento de los jóvenes. Hay sociedades donde es esencial que los ancianos presten su consentimiento antes de que se acepte la nueva conducta, o sea que los jóvenes no recurren a sus pares sino a sus mayores en busca de la aprobación final del cambio. Pero al mismo tiempo, allí donde impera la expectativa compartida de que los miembros de cada generación plasmarán su conducta imitando la de sus contemporáneos, y sobre todo la de sus pares adolescentes, y de que su comportamiento diferirá del de sus padres y abuelos, cada individuo se convierte hasta cierto punto en un modelo para los otros de su generación en la medida en que corporiza exitosamente un nuevo estilo.
La cofiguración se origina en una ruptura del sistema postfigurativo."
Los adultos forman una generación extrañamente aislada. Ninguna otra generación ha conocido ni experimentado jamás un cambio tan masivo y rápido, ni se ha desvelado por asimilarlo, ni ha visto como las fuentes de la energía, los medios de comunicación, las certidumbres de un mundo conocido, los límites del universo explorable, la definición de la humanidad y los imperativos fundamentales de la vida y la muerte, cambiaban delante de sus ojos. Hoy los adultos saben más que cualquier generación acerca del cambio. En consecuencia estamos igualmente alienados de las generaciones anteriores y de los jóvenes que han rechazado el pasado y todo lo que sus mayores hacen por el presente……… hemos de reconocer que no tenemos descendientes, del mismo modo que nuestros hijos no tienen antepasados."
Añadiendo que: "opino que estamos en vísperas del desarrollo de un nuevo tipo de cultura, cuyo estilo implicará una ruptura con las culturas cofigurativas en la misma medida en que la institucionalización de la cofiguración en un proceso ordenado –y tumultuoso- implicó una ruptura con el estilo postfigurativo. Yo defino este nuevo estilo como prefigurativo, porque en esta nueva cultura será el hijo, y no el padre ni los abuelos, quien representará el porvenir."
Y acaba planteando que: "Hoy, cuando empezamos a entender mejor los procesos circulares mediante los cuales se desarrolla y transmite la cultura, reconocemos que LA CARACTERÍSTICA MÁS HUMANA DEL HOMBRE NO CONSISTE EN SU CAPACIDAD DE APRENDER, que comparte con otras muchas especies, SINO EN SU CAPACIDAD PARA ENSEÑAR Y ALMACENAR LO QUE OTROS HAN PERFECCIONADO Y LE HAN ENSEÑADO. El aprendizaje, que se funda sobre la dependencia humana, es relativamente sencillo. Pero las aptitudes humanas para crear refinados sistemas aptos para ser enseñados, para entender y utilizar los recursos del mundo natural, y para gobernar la sociedad y crear mundos imaginarios, son muy complejos. Antaño, el hombre confiaba en la parte menos refinada del sistema circular, aprendizaje subordinado de los niños, para asegurar la continuidad de la trasmisión y la corporización de lo nuevo. Ahora que entendemos mejor el proceso, debemos cultivar la parte más flexible y compleja del sistema: el comportamiento de los adultos. En verdad, debemos enseñarnos a nosotros mismos a alterar la conducta de los adultos para poder renunciar a la educación postfigurativa, con sus ingredientes cofigurativos tolerados, y debemos descubrir medios prefigurativos de enseñanza y aprendizaje que mantengan abierto el futuro. Debemos crear nuevos modelos para que los adultos puedan enseñar a sus hijos NO LO QUE DEBEN APRENDER SINO COMO DEBEN HACERLO, y no con qué deben comprometerse sino cuál es el valor del compromiso".
Este necesariamente demasiado breve resumen del planteamiento de MEAD debe completarse con algunas precisiones clave.
El párrafo inicial de la Introducción del libro de Mead dice así:
"Un aspecto esencial y extraordinario del estado actual del hombre consiste en que, en este momento en el que nos aproximamos a una cultura mundial y a la posibilidad de convertirnos en ciudadanos totalmente conscientes del mundo de fines del siglo XX, contamos simultáneamente y por primera vez con ejemplos de la forma en que los hombres han vivido durante TODOS los períodos comprendidos DENTRO DE LOS ÚLTIMOS CINCUENTA MIL AÑOS, cazadores y pescadores primitivos, individuos que sólo cuentan con estacas para labrar la tierra y cultivar sus escasas mieses, individuos que viven en ciudades que todavía se gobiernan con un régimen teocrático y monárquico; campesinos que viven tal como han vivido durante mil años, aislados y desconectados de las culturas urbanas, pueblos que han perdido sus culturas antiguas y complejas para asumir una existencia proletaria, sencilla y tosca, en las nuevas, y pueblos que han abandonado miles de años de un determinado tipo de cultura para ingresar en el mundo moderno sin ningún paso intermedio"
Aunque este texto está escrito en 1970 SIGUE TENIENDO VALIDEZ. El impresionante desarrollo de Internet es el tema clave de mi exposición. Adelanto aquí que Internet nació precisamente el año en que Mead dictó las conferencias base de su libro (1969) conectando entre sí a distancia a sólo cuatro (4) ordenadores y que en enero de este año 2001 pasaban ya del centenar de millones (109.574.000) los ordenadores permanentemente conectados a Internet.
Ese fantástico crecimiento de Internet ha incrementado ciertamente la capacidad de influencia mutua de esa gama de culturas que Mead reseñaba. Ha incrementado sobre todo su simultaneidad. Y ha planteado más agudamente que hace 31 años los problemas que plantea el choque entre ellas, facilitado por el acceso simultáneo que Internet hace posible de unas a otras.
Como la afirmación de Mead de que:
"El único rasgo esencial y definitorio de una cultura postfigurativa, o de aquellos aspectos de una cultura que continúa siendo postfigurativa en medio de grandes cambios de idioma y lealtad, consiste en que un grupo de individuos compuesto cuando menos por tres generaciones, dé la cultura por supuesta, de modo tal que el niño acepte ciegamente durante su proceso de maduración todo aquello que quienes lo rodean no ponen en tela de juicio"
Y su advertencia de que el último milenio ha sido de cultura postfigurativa y cofigurativa y de que es ahora cognoscible que:
"Hoy tenemos desplegados ante nosotros los ejemplos, las diversas formas de culturas postfigurativas, de pueblos que representan etapas sucesivas de la historia del hombre, que van desde la caza y la agricultura a la situación presente….. El pasado conocido del hombre está abierto frente a nosotros para proporcionarnos información en momentos en que después de un milenio de cultura postfigurativa y cofigurativa, durante el cual los hombres aprendieron cosas viejas de sus padres y cosas nuevas de sus pares, hemos llegado a una nueva etapa en la evolución de las culturas humanas".
Por ejemplo la tipología de los diversos procesos de ruptura del sistema postfigurativo que origina la cofiguración:
"La cofiguración se origina en una ruptura del sistema postfigurativo. Esta ruptura puede producirse por muchas vías:
Es igualmente conveniente atender a la afirmación por Mead de varios axiomas como que:
"es frecuente que la cofiguración, en cuanto estilo, sólo sobreviva durante un período breve"
"la cofiguración se produce en circunstancias en que la experiencia de la joven generación es radicalmente distinta de la de sus padres, abuelos y otros miembros más ancianos de la comunidad inmediata. Ya se trate de que los jóvenes formen la primera generación nativa de un grupo de inmigrantes, o de que sean los primeros miembros por derecho de nacimiento de un nuevo culto religioso, o de que integren la primera generación educada por un grupo de revolucionarios triunfantes, lo cierto es que sus progenitores no pueden proporcionarles modelos vivos apropiados para su época. Ellos mismos deben desarrollar nuevos estilos fundados sobre su propia experiencia y deben proporcionar modelos para sus propios pares"
Situación en la que se encuentran tanto los jóvenes de nuestra sociedad, por el cambio radical de "escenario" en los que vivieron los abuelos (e incluso los padres) y el escenario que les (nos) toca vivir, como también los hijos de inmigrantes, estos por partida doble pues a la misma situación objetiva que los jóvenes de nuestra sociedad deben añadir la de "crecer" en una sociedad con valores culturales diferentes de los de su núcleo social de origen.
"En su forma más sencilla, la sociedad cofigurativa es aquella en que los abuelos no están presentes. Los jóvenes adultos que se desplazan de una región del país a otra, pueden dejar atrás a sus padres, o pueden dejarlos en la vieja patria cuando emigran a otra nueva. También es habitual que los abuelos estén ausentes en una sociedad moderna y móvil como la norteamericana, donde tanto los viejos como los jóvenes se mudan con frecuencia, o en las sociedades industrializadas, muy urbanas, donde los ricos y los muy pobres segregan a los ancianos en hogares o áreas especiales.
La utilización de la "caja de herramientas" conceptuales de Margaret Mead debe ser continua siempre que se hable o se piense sobre los cambios de nuestra época. Como el que suponen Internet y las NTIC. Aunque no debe ser servilmente mimética. Hay que tener especial cuidado en cambiar y/o actualizar de ellas y en ellas todo lo que ha de ser cambiado y/o actualizado en función del tiempo transcurrido desde su formulación y de las nuevas realidades que afrontamos.
De igual manera deben tratarse otros elementos que adopto como parte del marco teórico que propongo. Como la formulación de Riesman que paso a enunciar.
1.2. DE LA BRÚJULA AL GIRÓSCOPO Y DE ÉSTE AL RADAR, SEGÚN DAVID RIESMAN.
Complementaria del planteamiento de Mead es la distinción del psicólogo-sociólogo David Riesman de 1950 en "The Lonely Crowd. A Study of the Changing American Character" (hay una versión española: RIESMAN, David; GLAZER, Nathan; DENNEY, R. La muchedumbre solitaria. Paidós. Buenos Aires, 1964). Que distingue entre las culturas en las que el comportamiento de los individuos está dirigido por
"Grosso modo" las metáforas de Riesman se ajustan a las definiciones de Mead. La cultura postfigurativa es la de la brújula, la cofigurativa la del giróscopo y la prefigurativa la del radar.
2. EL CIBERESPACIO, UN NUEVO CONTINENTE QUE CRECE EXPLOSIVAMENTE